En ésta jornada soleada dirigimos nuestros pasos hacia la depresión de Itxingote (en Itxina), en donde una reciente prospección nos había permitido localizar varias simas.
En ésta jornada soleada dirigimos nuestros pasos hacia la depresión de Itxingote (en Itxina), en donde una reciente prospección nos había permitido localizar varias simas.

Aunque en recientes tiempos prepandémicos ya habíamos estado de revisión en “Castaños”, había quedado una zona a la que no acudimos porque su exploración había sido más tardía.
El caso es que habían pasado también varias décadas ya y sólo recordábamos que era una zona en la que se perdía la corriente de aire y que había algunas estrecheces (y eso decían los informes). Suficiente motivo como para volver y echar una nueva mirada, con los medios y una visión del Siglo XXI.Se ve que en su tiempo no valoramos lo suficiente es aspecto técnico del equipamiento y no confeccionamos la correspondiente “Ficha de Instalación”, así que tiramos de topografía y estimamos las necesidades, llenando unas sacas de cuerdas y anclajes y previendo material de exploración extra por si había suerte (o eso creíamos). Una vez en la zona vimos que las dificultades que se presentaban requerían de más material del que habíamos sospechado y se nos agotaron las cuerdas y los anclajes; de modo que nos quedamos sin poder llegar siquiera hasta donde nos habíamos propuesto.
Otra
vez será, al menos ahora sabemos que necesitaremos más material pero,
por otra parte, el complicado camino que seguimos en su día nos hace
darnos cuenta también de que el sector se quedó bastante bien mirado.
Continuamos con el descenso de simas del karst de Sudeste del Gorbeia en las que queremos tomar algunas fotos y realizar observaciones morfológicas, y de paso son simas en las que se pueden bregar las nuevas incorporaciones.
Han pasado ya 9 meses desde que estuvimos en la Torca de las Corveras, a donde no habíamos podido volver por las restricciones impuestas debido al Covid-19; allí habíamos dejado 3 opciones de continuación y estábamos deseosos de ver que daban de sí.
La
opción más lógica era acometer primero el pozo de 31 m donde nos
habíamos quedado sin poder tocar fondo. Por desgracia, lo que parecía
ser una continuación evidente acaba al de pocos metros ante una chimenea
regada.
Nos quedan las otras opciones vistas en septiembre, pero antes queremos dar una nueva oportunidad a esta zona. Desde el pozo se ve enfrente y por encima de la chimenea regada una zona de cierto volumen que podría ser la llegada de una galería; para llegar hasta allí es necesario encadenar varios péndulos y un tramo de travesía, seguido de una corta escalada. En suma un camino complicado.
Para mayor dificultad el tramo que hay que escalar está recubierto de una pátina de barro que complica las cosas, haciendo que sea necesario un uso intensivo del taladro que, terco él, no quiere funcionar cuando se acaba la carga de su batería; así que nos quedamos por poco sin poder ver cómo sigue. Tenemos otra batería de repuesto en la cabecera del pozo, pero entre una cosa y otra han pasado las horas; ya tendrá que ser otro día.