Volvemos a la Torca de las Cárcavas, en Rasines. En el transcurso de la actividad de la semana anterior encontramos un paleonivel que nos permite avanzar por encima del nivel inferior, que se excava en pleno nivel epifreático. Volvemos para proseguir con el avance, ilusionados con las oportunidades de nuevos hallazgos.
En esta ocasión optamos por la instalación de un pasamanos en el final alcanzado en la anterior ocasión, pero acabamos teniendo que descender hasta un subnivel que discurre 5 m por debajo. Continuamos por un meandro muy similar al que encontramos durante la semana anterior: serpenteante y recorrido por una incisión que comunica con el nivel inferior.
El meandro nos lleva hasta un punto donde se abre y se desfonda en una zona que tiene todo el aspecto de estar bien regada. Será necesaria una larga travesía artificial para mantener el nivel, pero posiblemente el pozo ofrezca la oportunidad de descender hasta el nivel inferior y conseguir un acceso que permita recorrer largos tramos en condiciones más cómodas.
De salida realizamos el levantamiento topográfico de la zona nueva hasta la base de los pozos (en la cota de -220 m). Los 95 puntos de la poligonal nos pondrían muy contentos de no ser porque la distancia entre todos ellos es más bien escasa.
Contrastando los datos en gabinete podemos concluir que estamos ya situados sobre zonas que son más amplias, lo lógico es que en este nivel empiece a suceder lo mismo; además hemos superado el importante afluente que accede por la izquierda y cuyo recorrido, con abundantes chimeneas altas, podría haber cortocircuitado la galería y habernos frustrado la continuación.


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