Aprovechando una ventana en las agendas de los participantes acudimos , a media semana, a la Cueva de Valle —entrada inferior de la Red del río Silencio, en el municipio cántabro de Rasines— para continuar con el levantamiento topográfico en galerías próximas a esta entrada, pertenecientes a paleoniveles que forman el segundo piso.
Los pronósticos meteorológicos incluyen fuertes tormentas, así que procedemos a instalar un pasamanos en el primer lago. Más adelante el nivel del agua no será un problema.
Una vez en la galería que queremos topografiar y tras un reconocimiento previo comenzamos con el levantamiento del plano, pero, tras la obtención de varias poligonales, algunos datos recogidos nos hacen sospechar que algo no va bien. Los datos que nos da el Disto-x nos parecen discordantes, pese a que la calibración del aparato sí parece correcta. En esa situación renunciamos a una topografía con datos angulares que son muy dudosos y nos centramos en obtener alguna fotografía. Por otra parte, los pequeños chorros de agua que empiezan a invadir la cavidad nos sugieren que será mejor no entretenerse mucho.
A nuestra salida el nivel del agua en el lago se ha elevado 60 cm por encima del nivel que presentaba al entrar, un nivel ya de por sí más alto del que nos hubiese gustado encontrar. El montaje del pasamanos ha sido muy oportuno.
Cuando salimos, más mojados de lo previsto, nos recibe un fuerte aguacero, de modo que nos entretenemos hasta que la intensidad de la lluvia nos parece asumible.














