En el año 2024 recuperamos las jornadas de la EEE/UEV, tras un paréntesis de 13 años, y nos conjuramos entonces para dar continuación a las mismas; todo un evento para la socialización e interacción entre los espeleólogos vascos.
Con ese mismo espíritu se han celebrado esta pasada Semana Santa las 31 jornadas de la EEE/UEV. En esta ocasión nos han servido de anfitriones los compañeros de AMET de Oñati, y hemos tenido como base de operaciones el albergue de Arantzazu, que ocupa el solar del que fue seminario franciscano y que, bien como seminario bien como alberge, ya nos había acogido en anteriores eventos.
En este mismo entorno se celebraron las primeras jornadas en el año 1956, dedicadas entonces a la exploración de Gezaltza y aledaños. En este caso el objetivo ha sido la sima de Lizartza, que tiene 465 m de desnivel y que se pretende unir a la red “Gezaltza-Arrikrutz-Jaturabe”, dentro del Parque Natural Aizkorri-Aratz.
Las labores se han llevado a cabo, tanto a partir de la propia sima de Lizartza, como por la mina de Atxuri, con una ubicación intermedia y desde donde se accedía hasta la zona profunda; zona donde se ha contado con un vivac que ha dado cobijo a 8 personas, que operaban desde él trabajando a relevos.
Las labores en el interior se retrasaron un día, debido al mal tiempo inicial, que empeoraba las condiciones impuestas por la mala climatología de los días previos; pero, finalmente prevalecieron las ganas y se abordó el trabajo previsto, sometido inicialmente a unas condiciones que no eran óptimas y no ponían las cosas fáciles. Por fortuna una vez abajo las áreas de trabajo resultaban relativamente amables —para quienes actuaban en la zona profunda— y permitieron realizar una gran labor, con numerosas escaladas que han permitido encontrar oportunidades de continuación y de aumentar el desarrollo de la cavidad. El objetivo de la unión con Gezaltza-Arrikrutz-Jaturabe está más cerca y los resultados generan expectativas de seguir colaborando con el intento.
La saturación de agua del terreno hizo que inicialmente las comunicaciones vía TPS funcionasen bastante mal, pero después, con el terreno más seco gracias a la mejora de las condiciones meteorológicas, se ha podido mantener una comunicación fluida con los equipos de interior.
Atendiendo a los resultados espeleométricos podemos dar las cifras de737 m nuevos, que han llevado el desnivel total de la sima a los 485 m.
Como suele ser habitual en las “Jornadas”, se ha desarrollado paralelamente un ciclo de talleres, charlas y conferencias; que han incluido practicas de calibración con el Disto X y charlas variadas, una de ellas para ponernos en antecedentes sobre propia cavidad de Lizartza (Carlos Eraña), otra sobre murciélagos —como reconocerlos e interactuar con ellos— (María Napal), y otra sobre historia de la espeleología vasca (Oier Gorosabel). Este último tema sirvió como reclamo para congregar a muchos antiguos espeleólogos; con lo que el amplio abanico de edades de los participantes abarcó desde jóvenes alevines hasta veteranos de 94 años. La pena es que algunos de los más jóvenes exploradores, que operaban desde el vivac, no pudieron interaccionar con los más mayores; cuya presencia, como es lógico, fue puntual.
La participación de estos últimos sirve para poner el acento en el hecho de que el descubrimiento del inframundo tiene una historia. Algun@s de l@s que ahora visitan las cuevas y simas pensaran que son algo que siempre ha estado ahí, a nuestro alcance; pero no ha pasado tanto tiempo desde que no se sabía nada de esos lugares. Es necesario comprender que su descubrimiento, el levantamiento de los planos que las definen y dimensionan, etc. ha sido una labor que ha tenido unos protagonistas.














