viernes, 5 de abril de 2019

CONSIDERACIONES SOBRE LOS TORNILLOS ROSCAPIEDRA MMS-10


Iñaki Latasa. GAES de Bilbao. Abril 2019

Decíamos hace ya algún tiempo (Karaitza nº 18) que la normalización en cuanto al uso de anclajes en espeleología (con el Spit M-8 mm como estándar) está siendo cuestionada por todo un aluvión de nuevos materiales que suponen alternativas con diferentes ventajas; decíamos también que acabará por imponerse una nueva norma derivada del uso común de uno de ellos y que, seguramente ese anclaje será un anclaje roscapiedra de Ø10 mm.
Cada grupo tiene una forma de funcionar y unas necesidades acordes con ese funcionamiento. Por nuestra manera de hacer las cosas a menudo usamos materiales que solo salen de la cavidad para alguna esporádica sesión de mantenimiento, por eso necesitamos anclajes que pueden ser reutilizados muchas veces y que puedan estar instalados durante mucho tiempo en lugares en los que la fatiga de uso no los convierta en elementos peligrosos.
Según nuestra experiencia el anclaje MMS-10 de Multimonti reúne muchas ventajas para convertirse en un anclaje estándar, aunque tiene algunas características que no son precisamente ventajosas, como una longitud excesiva para la mayoría de los usos que se dan en espeleología y un diseño de su cabeza, que no facilita el uso de la llave; existen en el mercado otras marcas que superan a este anclaje en cuanto a diseño pero, que nosotros sepamos, no tiene rival en cuanto a resistencia y a condiciones de uso.
En estos momentos, además del tornillo clásico con cabeza de 16 mm -que requiere una llave que solo sirve para esos tornillos-, se puede encontrar en el mercado otros Multimonti con cabeza de 13 mm (el mismo tamaño que los tornillos M-8 de los Spit), en los que también se ha mejorado el diseño de la cabeza, emulando la de roscapiedras de otras marcas.

Tornillos MMS-10
Para saber a qué atenernos hemos previsto varios ensayos que queremos compartir con los demás espeleólogos, esperando que contribuyan a la reflexión y discusión sobre el tema.
Los primeros de estos ensayos han consistido en pruebas de esfuerzo en la introducción de tornillos MMS-10, tanto con cabeza de 13 como de 16 mm.
En una segunda parte abordaremos los ensayos de resistencia de anclajes mecanizados para obtener un diseño que esperamos sea más eficaz, pero eso será ya en una segunda entrega.

PARTE I. MMS-10  CON LLAVE 13 mm/16 mm
A nuestro juicio el uso de una llave de 16 mm es a un mismo tiempo una desventaja y también una ventaja. Es cierto que usar anclajes que puedan ser usados con una única llave es una ventaja, pero teniendo en cuenta que estamos usando anclajes roscapiedra –que exigen tallar la rosca con el propio tornillo- también es una ventaja tener una llave más larga que haga menos esforzado introducir ese tornillo gracias a su mayor brazo de palanca. El tipo de llave no es un problema relevante para nosotros, ya que usamos los mismos tornillos para todo y por eso solo necesitamos un tipo de llave. El tamaño de la llave ha de ser determinado por lo que nos conviene y no por el tipo de anclaje que se utilizaba en el pasado.
Los ensayos se han hecho de dos formas diferentes:
a) un “ensayo sensitivo”, basado en las sensaciones que percibimos al aplicar un esfuerzo para tallar la roca al enroscar el tornillo
b) una prueba de esfuerzo con llaves dinamométricas.







Ensayo a:
Se ha utilizado una misma llave –con extremos tanto para cabeza de 13 mm como de 16 mm- lo que supone un brazo de palanca igual en ambos casos.
Lo primero que podemos apreciar es que es necesario un esfuerzo muy superior con los tornillos de 13 mm; observando los tornillos vemos el porqué de estos esfuerzos dispares al constatar que el fileteado helicoidal de los tornillos de 13 mm es mayor, con lo que supone un mayor obstáculo al roscado. Hay que considerar que la llave empleada (la misma para los distintos tipos de tornillo) era de una longitud superior a la que poseen las clásicas llaves de 13 mm, por lo que el esfuerzo aplicado con una llave normal deberá ser aun mayor -un esfuerzo poco deseable en situaciones incómodas-.

El paso de rosca en los dos tornillos es el mismo, pero el diámetro superior del fileteado del tornillo con cabeza de 13 mm hace que una vez tallado el orificio con él, si usamos en el mismo orificio otro tornillo, pero con cabeza de 16 mm,  este tendrá una holgura mayor y una tendencia mayor a desenroscarse. En el caso contrario el orificio puede ser usado sin problema, con la salvedad de que la tarea exigirá una segunda fase de tallado al ser mayor el diámetro del tornillo que el de aquel con el que se roscó inicialmente el orificio.

 
Ensayo b:
Para poder cuantificar el esfuerzo que es necesario ejercer con uno u otro tornillo empleamos llaves dinamométricas. El método seguido consiste en ir definiendo valores crecientes para los esfuerzos que se pueden aplicar, hasta que el valor fijado supera el de la fuerza que es necesario ejercer. La primera observación es, como cabe esperar, que según el tornillo penetra más es necesaria una fuerza mayor para seguir avanzando.
La resistencia de cada orificio a ser roscado muestra ciertas variaciones –pese a tratarse de la misma roca- y aunque esta resistencia se mantiene dentro de un rango según el tipo de tornillo, si que se evidencian medias muy diferentes  según sean de cabeza de 13 o de 16 mm. Podemos establecer que es necesario ejercer una fuerza que supone prácticamente el doble en los tornillos con cabeza de 13 mm respecto a los de cabeza de 16 mm.
 






Fuerza de roscado según la longitud de penetración

 
 

CONCLUSIONES
Tanto en las pruebas objetivas como en las subjetivas se aprecia una gran diferencia en el esfuerzo de roscado, siempre a favor de los tornillos con cabeza de 16 mm.
Estos tornillos están pensados para ser usados en hormigón y podrían prestar un buen servicio con materiales más blandos que las calizas que nos encontramos normalmente, pero con este tipo de roca la ventaja que supone emplear una llave de 13 mm no compensa.
Esperamos que los nuevos tornillos con cabeza de 13 mm no desplacen en el mercado a los tornillos con cabeza de 16 mm, hasta el punto de que acaben por desaparecer estos últimos; a la vista de los resultados no quisiéramos quedarnos sin nuestros tornillos habituales, asumiendo que otros tornillos tienen otras ventajas que en la práctica nos parecen algo secundario.


    CARACTERÍSTICAS DE LOS TORNILLOS
Cabeza de 16 mm
Cabeza 13 mm
Longitud:   60 mm
Longitud:      60 mm
Ø externo: 10 mm
Ø externo: 10.5 mm
Ø núcleo:  7.4 mm
Ø núcleo:     7.3 mm


MMS-10 mm Multimonti

lunes, 1 de abril de 2019

30.03.2019 RN-103 Escalada en G. de los Pasamanos

 

Un sábado soleado más camino de la 103. No es nuestra intención hacer descensos a ésta cavidad con buen tiempo, pero a veces surgen motivos que hacen cambiar nuestras intenciones y hoy tenemos uno de esos motivos. Jon se incorpora a las exploraciones después de unas cuantas semanas de baja y quiere probar cómo le sienta al cuerpo calzarse un arnés durante unas cuantas horas. La exploración del fondo de la G. Cochina se le antoja un poco lejana y peleona así que optamos por un objetivo más cercano y menos comprometido. 
Decidimos continuar con la escalada iniciada el 05.01.2019 en la galería de los Pasamanos, a -250 m.p. y precisamente Jon toma la iniciativa de ir en punta, pues en el descenso no ha notado molestias.
En la sesión anterior habíamos comenzado la escalada por un punto, pero debido al goteo de unas estalactitas y la roca que no parecía muy sana a 6 metros del suelo, decidimos cambiar de punto de inicio.
Casi dos meses después nos volvemos a replantear la idea y no desequipamos lo instalado, decidimos continuar y probar suerte. Afortunadamente ya no hay agua y la roca no parece tan traicionera superado el punto de duda. Unos cuantos tornillos más arriba podemos ver claro que la diaclasa se cierra en alto. Aprovechando la altura iniciamos una travesía para asomarnos a otra diaclasa paralela, que es más aparente. Después de clavar unos cuantos tornillos acrobáticos podemos comprobar que la cúpula paralela a la que hemos ido en segundo lugar, no tiene continuación. Desequipamos la travesía y la escalada que será la última de las numerosas que hemos realizado sobre los diversos pasamanos que amenizan el avance por ésta galería.
Como estamos cuatro, mientras se ha estado escalando hemos aprovechado para hacer algunos cambios de cuerda en instalaciones cercanas, también desequipar el descenso al río tras el paso del Espárrago para recuperar cuerda y anclajes en previsión de la G. Cochina tenga continuación  y además nos hemos ido hasta el sector Santa Bárbara para mirar con ojos actuales la larga escalada a la que denominamos "la Impensada". La visita a su base para volver a inspeccionarla con nuestras luces no ha hecho más que reafirmar nuestra idea de que tarde o temprano, cuando se nos presente la oportunidad, abordaremos ésta larga escalada.
Alcanzamos el exterior antes de las 22 h, hoy toca llegar a Bilbao a una hora muy aceptable.



lunes, 25 de marzo de 2019

2019-03-23 CONTINUACIÓN EN LA “GALERÍA COCHINA” DE LA RN-103


Tenemos por delante un día seco al igual que los precedentes, por lo que optamos por ir a la “Galería Cochina”; nos acompaña Rubén del Takomano, que ha oído hablar muy bien de la cavidad, pero que siempre acaba en esos sitios que no son como para invitar a un amigo.
Somos cuatro y hacemos dos equipos, unos se dirigen directamente a hacer la escalada donde quedó parada la exploración y otros topografían el trayecto hasta ella desde el último punto. El tramo topografiado resulta más breve de lo que habíamos estimado y toca esperar en la base de la escalada (pasando un poco de frío); entretanto se localiza al pie de la escalada un pequeño paso que da a una cloaca que nos lleva hasta una estrecha zona vertical, varios fraccionamientos más abajo, más gateras y rumor de río. Al parecer hemos interceptado otro tramo del río que circula entre la Torca de las Cárcavas y la Red del Silencio, pero este río lleva un caudal sensiblemente superior al que hemos visto en otras zonas de la cavidad y es más dinámico ¿habremos superado el obstáculo que hace que las crecidas se eleven hasta el punto de dejar restos de plásticos a 20 m del cauce? ¡va a ser que no!. El tramo está acotado por sendos sifones y la topografía resulta una tarea penosa con poligonales ridículas, pero hay que ubicar el cauce.
La escalada da a un conducto alineado estructuralmente con la galería precedente; sus dimensiones están muy bien, pero es un carrusel que exige más instalaciones -más pasamanos y rampas con cuerdas y mosquetones rebozados- pero las cuerdas se acaban y se acaba el tiempo. Hemos topografiado algo más de 300 m en total.
Queda por explorar un paso pequeño y poco amistoso y una escalada que podría ser tan sólo una cúpula, pero habrá que intentarlo, aunque ya será otro día. Nos espera un largo camino hasta la calle, adonde llegamos a las 3 de la mañana.
La “Galería Cochina” tiene buenas maneras y avanza poco a poco hacia la “Red del Silencio”, pero no tiene aire y el aire es fundamental para incentivar una tarea tan ardua… todo ese barro y todas esas instalaciones embarradas, toda esa humedad que se te mete hasta los huesos; la verdad es que hacen falta ganas y a veces no sabes bien si quieres que se acabe o que siga.
El domingo toca limpiar el material, lo que hacemos cerca de la boca de la Cueva de Valle, con lo que aprovechamos para entrar y revisar una estrechez que vimos hace ya casi 40 años y por la que escuchábamos el río; pensábamos que merecía una nueva mirada, aunque era un estrecho pasaje en el que hubo que desprenderse de parte de la ropa para poder salir. Para nuestra sorpresa la estrechez no aparece, quizás podría haberse tapado con el escombro de la excavación del yacimiento arqueológico.