Después de varios años en los que esta sima había quedado relegada y de que hayamos retomado recientemente el interés por ella volvemos a la G-307. Se trata de una sima localizada en un campo de dolinas, en la ladera del Gorozteta.
El día amanece seco pero cubierto de nubes; lo que hace presagiar que, cuando ascendamos más y nos veamos inmersos en esas nubes, la niebla lo cubrirá todo. Por fortuna esa niebla no resulta húmeda y no nos mojamos.
La tarea es desescombrar un estrecho meandro impenetrable que se abre a -50 m de profundidad. En la sima se van juntando pequeños aportes procedentes del campo de dolinas, propios de la percolación en la zona vadosa. Pese al poco contraste térmico, en la sima hay aire y en toda ella se ven bloques y piedras. Parecen gelifractos que sugieren que la entrada en invierno, tanto de humedad como de aire frío, puede ser importante. Estos elementos constituyen en conjunto un buen incentivo para una tarea que, a priori, no parece muy alentadora.
La jornada de trabajo no es muy larga, pero sí lo suficiente como para mostrarnos un panorama que hace que consideremos interesante volver otro día a continuar con la tarea.
A nuestra salida la niebla es más húmeda, aunque soportable. El primaveral hayedo nebuloso nos ofrece un espectáculo que facilita tomarnos las cosas con filosofía y disfrutar del descenso hasta Arraba, donde nos espera el todo-terreno.
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