La zona es muy caótica debido a la cercanía de la fractura de La Canal, que crea un laberinto entre bloques -algunos de casi 1 decena de metros de espesor-.
Esta parte de la cavidad se exploró a principios de la década de los 80 y su trazado no está reflejado en la topografía general del sistema. No sabemos si se debe a que se renunció al levantamiento dada su complejidad o que la gran cantidad de objetivos de exploración nos desvió a otras tareas y no había quedado bien explorada la zona. El caso es que no lo recordamos y tras tantos años es difícil hallar evidencias.
Con cierta sorpresa encontramos en la zona varios paleocauces que, aunque no tengan un gran desarrollo, sí que contribuyen a explicar la importancia de distintas captaciones desde la vaguada de La Canal. La actividad de estos cauces, aportando tanto agua como rellenos detríticos, provocaba en su día episodios de inundación que modelaron pendants de más de 5 m de altura.
Inmersos en plena tarea, topografiando y desequipando la vía por la que salíamos, reparamos en la hora y vimos que teníamos que marchar, dejando inconcluso el trabajo. Uno de nosotros tenía prisa por llegar a casa y ya no había tiempo para terminar.

















