lunes, 1 de julio de 2019

29.06.2019 Topografia simas Axuri Korraleta´ko Zearra y Bedargogor

 
A pesar de la ola de calor que estamos sufriendo decidimos subir a topografiar éstas simas ubicadas en Gorbeia. Cuando salimos de Bilbao las nubes nos mantienen en unos agradables 18 grados, pero no imaginamos que en las alturas del Gorbeia puede que estemos por encima de las nubes. Acertamos de lleno y desde donde aparcamos el coche tenemos que afrontar una hora de ascenso por zonas de marcada pendiente, bajo el sol claro.
Cuando alcanzamos la boca de Axuri Korraleta´ko Zearra (G-300) llevamos una buena sudada, Decidimos comer antes de entrar a la sima, que luego será peor y aquí no hay un solo árbol. La sima la exploramos hace dos semanas. nos cuesta un poco volver a localizar los agujeros de los tornillos roscapiedra pero localizamos el 90 % así que la tarea no se demora mucho. Cuando llegamos al fondo, y mientras revisamos un exiguo meandro en el que no notamos aire, oímos un rumor como si circulase un río por debajo de nuestros pies. Sabemos que ese sonido lo produce una fuerte corriente de aire circulando por alguna pequeña rendija. Buscamos y rápidamente localizamos el enano soplador. Lo anotamos en la hoja de topografía y en nuestra memoria para volver en otra ocasión. Nos alegramos de haber venido a hacer el trabajo con éste fuerte calor que nos ha permitido obtener el premio de escuchar el txistulari.
Cuando alcanzamos de nuevo la superficie nos golpea el calor sofocante. Sin demora nos cambiamos y vamos hacia Bedargogor esperando un nuevo premio, esta vez en el exterior. Deseamos que alguna de las paredes de los pequeños resaltes rocosos que afloran nos ofrezca una sombra, aunque sea mínima. Así es y disfrutamos por más de media hora pegados a la pared y refrescándonos pues por encima de los 1.300 m.s.m. la suave brisa que corre también aporta algo de frescor.
El descenso de Bedargogor (G-301) lo vivimos como si de una exploración nueva se tratase. Hace más de 20 años que la descendimos a spit. La sima presenta mayores volúmenes y complejidad que Axuri Korraleta´ko Zearra. Cuatro verticales nos llevan al fondo, contando el salto de la dolina exterior. Ya en el descenso notamos aire circulando, y en el fondo también, pero el aire escapa por una húmeda gatera y con amenazantes bloques suspendidos sobre nuestras cabezas. Terminamos la topografía y salimos a la calle pensando que algún día volveremos con más calma para revisar un par de huecos separados de la vertical que necesitan trabajo de taladro y más anclajes. 
Alcanzamos de nuevo la superficie, pero son las 21 h y ya el sol no castiga. Todavía empleamos algo de tiempo clavando una corta travesía ascendente para alcanzar un modesto porche que asoma sobre la vertical de la dolina de entrada. Nos sorprende agradablemente el covachón que exploramos. Corto, pero estético. Al fondo una gatera nos lleva sobre la cabecera de un pequeño pozo que no descendemos porque sabemos que es la chimenea que hemos visto por encima de la cabecera de la segunda vertical de la sima.
Nos han dado las 22 h y vemos un mar de nubes por debajo nuestro. Nos apresuramos a iniciar el descenso para avanzar el máximo sin frontales. Cuando llegamos al vehículo llevamos las botas mojadas. La intensa niebla empapa la hierba y cuando pasamos bajo las hayas inclusive llueve literalmente. 
Estamos relativamente satisfechos. Habíamos venido a realizar una rutinaria topografía de éstas dos simas y nos marchamos con incógnitas abiertas que nos obligarán a volver. El trabajo pendiente no es fácil, pero las simas se ubican en altitud y con nada conocido bajo sus pies, salvo las galerías de Dulao´ko Goikopagadiren Leizeak, que no andan muy lejos pero tampoco son cercanas.



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