Durante
la primera quincena de agosto toca campaña en Larra. Es ya la 37
consecutiva que celebramos en este macizo del pirineo navarro los grupos
que componemos el «Interclub Anielarra Oeste».
En
este caso hemos utilizado como base de operaciones el antiguo
restaurante Txamantxoia, situado junto al rincón de Belagua. La tardanza
en el cambio de la concesión del camping de Asolaze en Isaba, con la
inseguridad que suponía para nosotros, nos ha obligado a anticiparnos y
buscar otra alternativa, ya que no teníamos garantías de que el tema
estuviese resuelto satisfactoriamente en plazo.
Los
objetivos de la campaña han sido prácticamente los mismos que los de
las últimas campañas, tanto estivales, celebradas en agosto, como en las
celebradas durante los meses de junio y septiembre: el intento de unión
entre las grandes cavidades que comparten el drenaje del sector de
Anielarra (el río San Jorge norte).
Durante
la primera semana se alternaron los trabajos de desescombro en algunas
cavidades con los trabajos en la zona profunda de
Sanchogarde-Uterdiñeta. Para esta última labor se montó un vivac (a -600
m de profundidad), que permitió atacar tanto el río principal, hacia la
«red de Arrestelia», como el río que lleva hacia el oeste,río que,
según nuestras aspiraciones, debería acabar por conducirnos hasta el
gran colector que desagua el sector de Budoguia hacia la surgencia de
Illamina. En uno y otro río se han conseguido avances discretos.
Seguimos avanzando; poco a poco, pero seguimos adelante guiados por las
corrientes de aire.

Durante
la segunda semana, ya con un equipo más reducido, se ha seguido con los
trabajos en cavidades con las que intentamos acceder hasta el tramo de
río que circula entre la red de Anielarra y la sima AN-8, continuando
con la tarea iniciada durante la anterior semana. La cavidad que ha
absorbido la mayor parte del esfuerzo ha sido la sima AN-326, en la que
se ha trabajado por debajo de la cota de -300 m.
De
momento, tras un enorme trabajo, no se vislumbra el momento de
conseguir esa ansiada unión; pero bueno, sabemos que el río está ahí y
que parece que sólo es cuestión de insistir. Los que llevamos algún
tiempo en el macizo de Larra sabemos que es necesario ayudar a la suerte
y que no hay éxito que no haya venido precedido de un gran trabajo.
La sensación es como un deja vu,
a veces parece que estamos en el mismo sitio después de una tarea
titánica, pero en realidad seguimos avanzando y estamos más cerca de
alcanzar nuestros objetivos.
En
las últimas ediciones de nuestras campañas pirenaicas nos estamos
acostumbrando a una climatología benigna (…), que nos permite mantener
la intensidad de la tarea. Mientras el común de los mortales estaba
sometido a unas temperaturas —se podría decir que infernales— la
altitud, la sombra y las corrientes telúricas, han hecho que nos
encontrásemos en una situación privilegiada, óptima para nuestro
propósito.